Obnubilada.

Qué haces cuando te enamoras de una sonrisa? Acontece así sin quererlo.

Un desconocido, que ni siquiera ha llamado tu atención, se ríe un par de veces y te descubres encandilada. Ese instante en una conversación dónde vuelve a sonreír mientras te clava su mirada, y te pierdes, ya no estás. Se te hace imposible prestar atención a sus palabras, te hayas sumergida en unos labios que desearías besar. Tan sólo por el simple hecho de ver esa curva en su rostro.

No lo viste venir y tampoco lo buscabas, es más, creías que jamás volvería a sucederte. Ocurre sin esperarlo…

Día tras día te cruzas con hombres y mujeres, mas en tu mente no puedes olvidar la imágen de aquella sonrisa, se ha anclado en tu recuerdo.

No le busques el sentido ni te preguntes el por qué. Cuando tus ojos se enamoran de una sonrisa, ésta se graba a fuego en tu retina. Véndalos si quieres, ya te puedes dar por perdida…

Obnubilada. – (c) – Alice Depra

RENACER.

Prospera como una extraordinaria semilla si pretenden enterrarte.
Florece cual flor en primavera cuando creas que hayas muerto.
Resplandece como diez mil luciérnagas si buscan apagarte.
Porta siempre una sonrisa como si agradecieses todo momento.

Porque quien mal te quiere no sabe la fuerza que guareces.
Porque el dolor se acaba esfumando y te deja grandes presentes.
Porque si tú no te prendes nadie podrá verte.
Porque tu felicidad ha de ser tu meta vayas allá donde fueres.

No pierdes si te haces más fuerte

RENACER. – (c) – Alice Depra

CÁLIDA Y FRÍA

Así eras tú de impredecible,
Tan tuya que nadie lograba descifrarte.
En tu interior cordura y locura,
A veces serena y otras bravura.

Podía ser calma en corazones veloces,
O acelerarte el pulso y hacer que explotes.
Desatar tormentas precedidas de sosiego
Y ser como el más puro de los venenos.

Brillabas como nadie en mi retina,
En mi recuerdo belleza como tú no existía.
Te empeñaste en apagarme por dentro
Y deseé cruzar las puertas del Averno.

Hacías resonar tu voz en mi alma
A gritos o a susurros quebrabas mi calma.
Te ví siendo fuego y también puro hielo
Serás siempre la Diosa de éste mi infierno.

CÁLIDA Y FRÍA – (c) – Alice Depra

ASÍ FUÍMOS LAS DOS.


   Era una mañana de verano cualquiera, jamás creí que se convertiría en uno de nustros mejores momentos digno de recuerdo.
   Tomábamos cafe con leche juntas como era de costumbre los días festivos. Una delante de la otra separadas por la mesa de la cocina, releíamos las notificaciones personales del móvil.    Esporádicamente cruzábamos miradas y alguna sonrisa. Era un día soleado y corría una brisa ténue muy agradable. Su pelo rojizo despeinado jugaba con el viento que escapaba a través de las corrientes.
Como hacía habitualmente, me quedé clavada en su rostro. Adoraba esa cara de recién levantada con restos de rímel corrido bajo sus maravillosos ojos verdes, medio escondidos detrás de unas gafas modernas. Ese aire despreocupado lograba volverme loca.
Tras uno de sus conocidos gestos sentí la necesidad imperiosa de acercarme a besar sus labios. Sus besos… Te llevan a un remolino de sensaciones dónde no hay fin, pueden removerte tanto el alma que no hay vuelta atrás.
Nuestra complicidad en los momentos más álgidos es inimaginable, indescriptible. Mis manos inquietas recorrían su silueta suavemente y el rozarnos era una explosión de locura. En a penas dos minutos yacía sobre la mesa lista para ser degustada. Es, sin duda, el más excitante plato que puedas saborear.
Acariciando y observando su cuerpo desnudo podía percibir el olor a excitación mútuo. Me hallaba  sentada en una de las sillas frente a tan exquisito manjar. En esa posición la distinguía como a una Dahlia, emergida, florecida por los rayos de sol indirecto. Accesible a toda su belleza y grandeza no podía más que complacerla, como sucede cuando aproximas tu rostro para oler una bella flor.
El silencio desapareció y dió paso a un estallido de gemidos, ahora sí, me pertenecía. Dirigí mi cuerpo a saborear el segundo plato de ese tan gratificante desayuno. No hubo rincón que mi lengua no mojase… Nuestras miradas de deseo eran incesables y nos besábamos como si la vida se nos fuese en ello.
Mis dedos se adentraron en su abrasadora humedad, la brisa ligera no conseguía secar nuestro sudor. No cesé en llevarla repetidas veces al éxtasis hasta que pude calmar  todos y cada uno de sus deseos. Ahí estaba yo deleitándome con el postre más dulce.Y ahí estaba ella reclamando su merecido desayuno. Catadora íntegramente oficial de todos mis menús. Nadie como ella para saborearme.

Nadie como nosotras para ser. Para ser una mañana cualquiera…

ASÍ FUÍMOS LAS DOS. – (c) – Alice Depra

Microrrelato: TAN TUYA COMO TÚ MÍA…

Sentía que iba a explotar de deseo con sólo poder vislumbrarla!
La tenía entre mis manos sin apenas rozarla, cálida, aquella mujer anhelada tantas noches… Pude recorrer sus hermosos senos con mis labios entreabiertos y sentir como se erizaba su piel, hasta suplicarme a través de su mirada, que la hiciese mía.
Así lo hice; como quien recorre el más bello instrumento logrando un desenlace de éxtasis, como si de la más bella sinfonía se tratase.

Microrrelato: TAN TUYA COMO TÚ MÍA… – (c) – Alice Depra

DESGARRARTE DE MÍ.

Voy a llorarte mares,
hasta que ahogue tu recuerdo y no quede nada.
Hasta que deje de respirarte en cada suspiro,
hasta que no seas mi despertar y mi sueño cada noche.

Voy a gritarte con todas mis fuerzas,
hasta desgarrame por dentro.
Hasta que te arranque de mi corazón,
hasta ser toda jirones de piel.

Voy a sangrarte a través de mis venas,
hasta que no te sienta en mí.
Hasta que cicatricen todas mis heridas,
hasta coserme el espíritu destrozado.

Voy a extrañarte siglos y vidas.
Hasta que la pena me inhunde los pulmones,
hasta que mis ojos sequen del dolor.
Hasta que mi corazón deje de latirte.

Voy a correr hasta que me falte el aliento.
Hasta que mi caminar pare en seco,
hasta que ya no sepa qué dirección tomar.
Hasta que sólo divise profunda oscuridad.

Voy a renacer de tu olvido,
hasta que salgas de lo mas profundo de mi ser.
Hasta recuperar de tus garras mi alma,
Hasta que mi mar vuelva a ser calma.

DESGARRARTE DE MÍ. – (c) – Alice Depra

Tu barco.

Nos empeñamos en anclarnos a alguien cuando nadie tiene la obligación de sostenernos, de hacernos completos. No entendemos que no somos medias naranjas ni que somos lo mejor que nos va a pasar. Y buscamos protección en almas agenas desprestigiando la nuestra. Emocionados por que nos sujeten la mano, olvidamos la fuerza de nuestros dedos y todo lo que hemos levantado.


Y no está mal, esto sucede a diario. El unico inconveniente es que nos perdemos en ese intento. Nos seguiremos perdiendo una y mil veces hasta que comprendamos que no hay nadie capaz de darnos esa felicidad sino nosotros mismos. Que no son ellos los obligados a empujarnos en nuestro camino. Que no hay barita que dibuje la sonrisa en tu cara, ni que te dé las alas para volar. Que el día a día está en construcción y somos dueños de llenarlo de énfasis. Que no hay persona que te saque de esa oscuridad si tú te obcecas en quedarte.


Porque sin tí no eres, sin tí no hay luz y si estás apagado nadie te vé. Así que enciéndete por dentro mientras te amas, empújate hacia lo más alto, cántate a diario, recorre tu piel para conocerte bien, abrázate cuando te necesites y mímate.
Recoge anclas sin pena, eres el barco más preciado que tienes, porque sólo tú sabes hacerlo como nadie…

Tu barco. – (c) – Alice Depra

AHÍ VUELVES!

Mientras me bebo un chupito de tekila miro atrás.

Atrás no hace mucho. Cómo te puede cambiar la vida en un segundo? demasiado. Suceden cosas que jamás te hubieses imaginado. Entonces crees que no podrás superalo, sea lo que sea que te pase. Te ves diferente, porque el día a día se transforma. Sientes ese vacío que crees que jamás se llenará, perdida absolutamente… Y gritas, lloras, das mil vueltas a todo. Y ahí está, tocas fondo, crees morir y no puedes ni respirar. Pero ya está, ya tocaste fondo.

En ese momento empiezas a darle vueltas a lo sucedido, justo después de desear morirte. No te queda otra que empezar a mirar las cosas desde otra perspectiva, siendo realista nadie muere de amor. Mil vueltas después acontece algo inesperado, no te queda más que valorarte. Quererte y amarte, porque sólo te tienes a tí. Siempre te has tenido pero no te habías dado cuenta. No lo habías pensado, cegada por el dolor, la rabia y esa tristeza extrema.

Ahí estás! Sola, pero entera. Entera es un decir y cuesta verse a una misma. Pero te ves, lejana… Todo lo que eres, lo que vales, lo que aportas y lo que has superado hasta ese momento. Y llega, renaces!! No te queda otra, como un Ave Fénix resurges de entre toda esa mierda, ese lodo…ese dolor. Creces, te haces grande e inmensa. Confía en tí, en lo que has sido, eres y puedes llegar a ser. Ves en medio de tu oscuridad, la gente que te quiere, que te ha estado intentando quitar esa venda enorme. No puedes ser tan mala si hay gente que te ama. Agradeces, desde lo más hondo de tu corazón, amas, te amas.

Entonces sí, ahí estás!! Más fuerte de lo que fuiste, más grande, eres inmensa. Tienes tanto que ofrecer todavía y te das cuenta del tiempo perdido y de lo cuan equivocada estabas… Eres poderosa, te cuidas, te mimas y mimas a esas personas que te han devuelto la sonrisa. Y joder qué sonrisa!! Ganas, eres ganadora de todas tus batallas. Cada día peleas duro y eres la vencedora. Nada ni nadie puede quitarte eso, lo que luchas y puedes a diario. Solo falta que lo veas, que te des cuenta. Es ahí señores, justo en ese momento cuando recapacitas y ya… Nadie puede contigo!! Y quien quiera seguirte y acompañarte tendrá que ganárselo y demostrar que vale la pena.

Porque tú querida, eres arte… Luchadora, ganadora de batallas, guerrera, inmensamente fuerte, inteligente, lista, resucitas, taconeas como nadie y sonríes mientra todos piensan… Joder! Yo quiero ser como ella!!

AHÍ VUELVES! – (c) – Alice Depra

TRAGEDIA. Una de tantas…

Tragedia

Detrás del tiempo perdido solo me queda el recuerdo, un suspiro intenso que encoge mi alma. Recuerdo de dos cafés de la mañana, dulce y amargo al mismo tiempo, las dos al unísono. El reflejo de tu pelo revuelto en mi retina y en las tuyas mi ser contemplándote como  siempre.
Me persigue la línea curva de tu sonrisa que guarda los mil besos que yo anhelo,  junto a la caída de tus ojos que derrite toda mi fuerza.

Tiempo pasado donde al despertar, vislumbraba tu rostro apoyado en tus manos tranquilas y me inundaba de esa paz que sólo tú me puedes dar.
Derribando muros en nuestras luchas llenas de locura y repletas del amor inmenso que nos une y nos separa al mismo tiempo.
Pensamientos que divagan a cada segundo sin cese alguno, a todas horas, repletos de angustia. Desesperación por haberte perdido en un breve intento de felicidad que apenas ha durado ese suspiro.

He perdido el roce de tu piel y mis manos ya no se encuentran al anochecer con tus siete lunares ni con tus pálidas mejillas.
Una breve imagen de lo grande que se hizo mi corazón antes de quebrarse en mil pedazos tras escuchar tu no quiero.
Cientos de mares llorados para acunar ese nudo que tu pérdida causa en mis entrañas.

Desgarros de dolor en mis oídos que ya no escucharán más mi voz preferida.
Tiempo pasado donde mis manos se aferraban a tus dedos para sentir tu calor.
¿Qué se hace cuando pierdes lo que has anhelado toda tu existencia?
¿Cómo se repone la vida cuando lo más maravilloso muere?
Detrás del tiempo pasado sólo me queda el oxígeno inerte que ya no exalará la pasión no retenida. Me consuelo imaginando regresos, donde tus abrazos acuden a salvarme de ésta, mi tragedia.

A la espera quedo de que escuches mis gritos apagados y corras en mi búsqueda para salvarme de esta oscuridad que me cubre…

TRAGEDIA. Una de tantas… – (c) – Alice Depra