A pedazos.

Cuando acaban con tu esencia te das cuenta de que ya jamás volverás a ser la que fuiste. Alguien te robó ese pedacito de tí tan importante, ese que te llevaba a creer que todo era posible. Pero ya no…


Y no contenta habiéndote roto en mil pedazos, esa persona sigue magullándote más y más. Parece como si los ríos ya vertidos, no fuesen suficiente. No importa cuán largos sean tus susurros, siempre habrá latigazo de vuelta. Y ya van tantas cicatrices que no recuerdas ni la cifra, pero sientes su dolor, sabes que están ahí grabadas en tu alma quejicosa.

Armándote de valor coges aire cada día con el fin de borrar aunque solo sea un ápice, de tus malas decisiones. Las mismas que te condujeron al avismo, ese al que caes una y otra vez. No soportas más ofensas, más críticas, insultos y veneno. El más letal que puedas recibir, el que te cuartea hasta tu mas ínfimo rincón. Veneno de la persona en la que creíste y confiaste tantas veces, dándole mil y una oportunidades sin saber que al final caería en saco roto. Nada sirvió, nada es suficiente y eso desgarra tu ser quebrando toda tu quietud. No habrá paz, ni piel que rozar, ni ojos que mirar o labios que besar. La oportunidad se esfumó para no volver.

Y arañas las paredes de la soledad que te rodea pretendiendo resurgir, pero tu vida se trueca en una lucha constante hacia la luz. Quedaron tantas cosas por decir… por hacer, por compartir, pero cualquier atisbo de esperanza desapareció en la lejanía. Has de poner punto y final a esa pesadilla o acabará arrastrándote al peor de los infiernos, donde no habrá salida alguna. No puedes permitirte el lujo de desparecer sin más, así que por el momento sólo te hayas ahí, inherte y sin dignidad alguna. Esperando vivificarte…

Renacerás tarde o temprano, ya has recorrido camino suficiente de desolación. Mientras tanto, agradece la lección aprendida y haz que jamás se repita. Llegará esa señal que tanto ansías… Estoy segura!

A pedazos. – (c) – Alice Depra

Lo sé!

Sé que valgo la pena.

Aunque a veces las obligaciones cotidianas me sobrepasen y el agotamiento invada mi espíritu. A cambio, en esos instantes, puedo ofrecerte mis abrazos o hacer que no te sientas a solas.

Jamás faltará pasión en nuestros momentos de deseo. Inadmisible agotar el provocarte infinito placer. Siempre estarán mis besos, para esos tus labios y mis dientes clavándose firmes en ellos.

Éstas tus manos, recorrerán cada centímetro de tu piel sin cese alguno. Me conozco cada lunar de tu cuerpo y con una única mirada puedo reconocer cualquiera de tus necesidades.

Contigo siempre soy aplicada dado que no deseo suspender ninguna de tus asignaturas. Eternamente tendrás mis más sinceras sonrisas al sorprenderme observándote a escondidas.

Sé que mi amor vale la pena. Porque mido cada uno de mis pasos para evitar causarte daño alguno, así como luchar para que desaparezca lo peor. Sabes que a malas puedo ser buena, pero a buenas… soy la mejor.

Lo sé! – (c) – Alice Depra

Obnubilada.

Qué haces cuando te enamoras de una sonrisa? Acontece así sin quererlo.

Un desconocido, que ni siquiera ha llamado tu atención, se ríe un par de veces y te descubres encandilada. Ese instante en una conversación dónde vuelve a sonreír mientras te clava su mirada, y te pierdes, ya no estás. Se te hace imposible prestar atención a sus palabras, te hayas sumergida en unos labios que desearías besar. Tan sólo por el simple hecho de ver esa curva en su rostro.

No lo viste venir y tampoco lo buscabas, es más, creías que jamás volvería a sucederte. Ocurre sin esperarlo…

Día tras día te cruzas con hombres y mujeres, mas en tu mente no puedes olvidar la imágen de aquella sonrisa, se ha anclado en tu recuerdo.

No le busques el sentido ni te preguntes el por qué. Cuando tus ojos se enamoran de una sonrisa, ésta se graba a fuego en tu retina. Véndalos si quieres, ya te puedes dar por perdida…

Obnubilada. – (c) – Alice Depra

RENACER.

Prospera como una extraordinaria semilla si pretenden enterrarte.
Florece cual flor en primavera cuando creas que hayas muerto.
Resplandece como diez mil luciérnagas si buscan apagarte.
Porta siempre una sonrisa como si agradecieses todo momento.

Porque quien mal te quiere no sabe la fuerza que guareces.
Porque el dolor se acaba esfumando y te deja grandes presentes.
Porque si tú no te prendes nadie podrá verte.
Porque tu felicidad ha de ser tu meta vayas allá donde fueres.

No pierdes si te haces más fuerte

RENACER. – (c) – Alice Depra

CÁLIDA Y FRÍA

Así eras tú de impredecible,
Tan tuya que nadie lograba descifrarte.
En tu interior cordura y locura,
A veces serena y otras bravura.

Podía ser calma en corazones veloces,
O acelerarte el pulso y hacer que explotes.
Desatar tormentas precedidas de sosiego
Y ser como el más puro de los venenos.

Brillabas como nadie en mi retina,
En mi recuerdo belleza como tú no existía.
Te empeñaste en apagarme por dentro
Y deseé cruzar las puertas del Averno.

Hacías resonar tu voz en mi alma
A gritos o a susurros quebrabas mi calma.
Te ví siendo fuego y también puro hielo
Serás siempre la Diosa de éste mi infierno.

CÁLIDA Y FRÍA – (c) – Alice Depra

ASÍ FUÍMOS LAS DOS.


   Era una mañana de verano cualquiera, jamás creí que se convertiría en uno de nustros mejores momentos digno de recuerdo.
   Tomábamos cafe con leche juntas como era de costumbre los días festivos. Una delante de la otra separadas por la mesa de la cocina, releíamos las notificaciones personales del móvil.    Esporádicamente cruzábamos miradas y alguna sonrisa. Era un día soleado y corría una brisa ténue muy agradable. Su pelo rojizo despeinado jugaba con el viento que escapaba a través de las corrientes.
Como hacía habitualmente, me quedé clavada en su rostro. Adoraba esa cara de recién levantada con restos de rímel corrido bajo sus maravillosos ojos verdes, medio escondidos detrás de unas gafas modernas. Ese aire despreocupado lograba volverme loca.
Tras uno de sus conocidos gestos sentí la necesidad imperiosa de acercarme a besar sus labios. Sus besos… Te llevan a un remolino de sensaciones dónde no hay fin, pueden removerte tanto el alma que no hay vuelta atrás.
Nuestra complicidad en los momentos más álgidos es inimaginable, indescriptible. Mis manos inquietas recorrían su silueta suavemente y el rozarnos era una explosión de locura. En a penas dos minutos yacía sobre la mesa lista para ser degustada. Es, sin duda, el más excitante plato que puedas saborear.
Acariciando y observando su cuerpo desnudo podía percibir el olor a excitación mútuo. Me hallaba  sentada en una de las sillas frente a tan exquisito manjar. En esa posición la distinguía como a una Dahlia, emergida, florecida por los rayos de sol indirecto. Accesible a toda su belleza y grandeza no podía más que complacerla, como sucede cuando aproximas tu rostro para oler una bella flor.
El silencio desapareció y dió paso a un estallido de gemidos, ahora sí, me pertenecía. Dirigí mi cuerpo a saborear el segundo plato de ese tan gratificante desayuno. No hubo rincón que mi lengua no mojase… Nuestras miradas de deseo eran incesables y nos besábamos como si la vida se nos fuese en ello.
Mis dedos se adentraron en su abrasadora humedad, la brisa ligera no conseguía secar nuestro sudor. No cesé en llevarla repetidas veces al éxtasis hasta que pude calmar  todos y cada uno de sus deseos. Ahí estaba yo deleitándome con el postre más dulce.Y ahí estaba ella reclamando su merecido desayuno. Catadora íntegramente oficial de todos mis menús. Nadie como ella para saborearme.

Nadie como nosotras para ser. Para ser una mañana cualquiera…

ASÍ FUÍMOS LAS DOS. – (c) – Alice Depra

Microrrelato: TAN TUYA COMO TÚ MÍA…

Sentía que iba a explotar de deseo con sólo poder vislumbrarla!
La tenía entre mis manos sin apenas rozarla, cálida, aquella mujer anhelada tantas noches… Pude recorrer sus hermosos senos con mis labios entreabiertos y sentir como se erizaba su piel, hasta suplicarme a través de su mirada, que la hiciese mía.
Así lo hice; como quien recorre el más bello instrumento logrando un desenlace de éxtasis, como si de la más bella sinfonía se tratase.

Microrrelato: TAN TUYA COMO TÚ MÍA… – (c) – Alice Depra

DESGARRARTE DE MÍ.

Voy a llorarte mares,
hasta que ahogue tu recuerdo y no quede nada.
Hasta que deje de respirarte en cada suspiro,
hasta que no seas mi despertar y mi sueño cada noche.

Voy a gritarte con todas mis fuerzas,
hasta desgarrame por dentro.
Hasta que te arranque de mi corazón,
hasta ser toda jirones de piel.

Voy a sangrarte a través de mis venas,
hasta que no te sienta en mí.
Hasta que cicatricen todas mis heridas,
hasta coserme el espíritu destrozado.

Voy a extrañarte siglos y vidas.
Hasta que la pena me inhunde los pulmones,
hasta que mis ojos sequen del dolor.
Hasta que mi corazón deje de latirte.

Voy a correr hasta que me falte el aliento.
Hasta que mi caminar pare en seco,
hasta que ya no sepa qué dirección tomar.
Hasta que sólo divise profunda oscuridad.

Voy a renacer de tu olvido,
hasta que salgas de lo mas profundo de mi ser.
Hasta recuperar de tus garras mi alma,
Hasta que mi mar vuelva a ser calma.

DESGARRARTE DE MÍ. – (c) – Alice Depra

Tu barco.

Nos empeñamos en anclarnos a alguien cuando nadie tiene la obligación de sostenernos, de hacernos completos. No entendemos que no somos medias naranjas ni que somos lo mejor que nos va a pasar. Y buscamos protección en almas agenas desprestigiando la nuestra. Emocionados por que nos sujeten la mano, olvidamos la fuerza de nuestros dedos y todo lo que hemos levantado.


Y no está mal, esto sucede a diario. El unico inconveniente es que nos perdemos en ese intento. Nos seguiremos perdiendo una y mil veces hasta que comprendamos que no hay nadie capaz de darnos esa felicidad sino nosotros mismos. Que no son ellos los obligados a empujarnos en nuestro camino. Que no hay barita que dibuje la sonrisa en tu cara, ni que te dé las alas para volar. Que el día a día está en construcción y somos dueños de llenarlo de énfasis. Que no hay persona que te saque de esa oscuridad si tú te obcecas en quedarte.


Porque sin tí no eres, sin tí no hay luz y si estás apagado nadie te vé. Así que enciéndete por dentro mientras te amas, empújate hacia lo más alto, cántate a diario, recorre tu piel para conocerte bien, abrázate cuando te necesites y mímate.
Recoge anclas sin pena, eres el barco más preciado que tienes, porque sólo tú sabes hacerlo como nadie…

Tu barco. – (c) – Alice Depra