Guíame.

Una estrella guía mis sentidos
Con luz vistosa en la lejanía,
Compromete mis pasos partidos
Me lleva hacia donde ella pretendía.

Una estrella ilumina mi alma
Suavidad extrema que calma
Acaricia mi sufrir interno
Me da la tranquilidad que temo.

Una estrella me roza el pelo,
Susurra en mi oído -te tengo-
Al oírlo mi piel se turba
Al oírlo mi amor es fuego.

Una estrella tengo por cielo,
Que deslumbra mi vida interna.
Me colma el aire de terciopelo,
Necesito q se haga eterna.

Una estrella que sabe que tengo
Un miedo terrible a perderlo
Un amor que no confieso,
Un gran sentimiento…”te quiero”

Déjate llevar…

Guíame. – (c) – Alice Depra

Obnubilada.

Qué haces cuando te enamoras de una sonrisa? Acontece así sin quererlo.

Un desconocido, que ni siquiera ha llamado tu atención, se ríe un par de veces y te descubres encandilada. Ese instante en una conversación dónde vuelve a sonreír mientras te clava su mirada, y te pierdes, ya no estás. Se te hace imposible prestar atención a sus palabras, te hayas sumergida en unos labios que desearías besar. Tan sólo por el simple hecho de ver esa curva en su rostro.

No lo viste venir y tampoco lo buscabas, es más, creías que jamás volvería a sucederte. Ocurre sin esperarlo…

Día tras día te cruzas con hombres y mujeres, mas en tu mente no puedes olvidar la imágen de aquella sonrisa, se ha anclado en tu recuerdo.

No le busques el sentido ni te preguntes el por qué. Cuando tus ojos se enamoran de una sonrisa, ésta se graba a fuego en tu retina. Véndalos si quieres, ya te puedes dar por perdida…

Obnubilada. – (c) – Alice Depra

CÁLIDA Y FRÍA

Así eras tú de impredecible,
Tan tuya que nadie lograba descifrarte.
En tu interior cordura y locura,
A veces serena y otras bravura.

Podía ser calma en corazones veloces,
O acelerarte el pulso y hacer que explotes.
Desatar tormentas precedidas de sosiego
Y ser como el más puro de los venenos.

Brillabas como nadie en mi retina,
En mi recuerdo belleza como tú no existía.
Te empeñaste en apagarme por dentro
Y deseé cruzar las puertas del Averno.

Hacías resonar tu voz en mi alma
A gritos o a susurros quebrabas mi calma.
Te ví siendo fuego y también puro hielo
Serás siempre la Diosa de éste mi infierno.

CÁLIDA Y FRÍA – (c) – Alice Depra